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Seguridad4 min de lectura

El secreto profesional como problema de ingeniería

Conversaciones cifradas, seguridad a nivel de fila y una biblioteca indexada sin retención: las decisiones técnicas detrás de una promesa que en derecho no admite letra chica.

Tratar el secreto profesional como un problema de ingeniería significa diseñar pensando en la falla: no alcanza con que la información esté protegida cuando todo funciona, tiene que seguir protegida cuando algo sale mal. En Clausul eso se tradujo en cuatro decisiones técnicas, y cada una responde a una falla concreta.

El punto de partida es jurídico. El art. 156 del Código Penal reprime a quien, teniendo noticia por razón de su profesión de un secreto cuya divulgación pueda causar daño, lo revela sin justa causa. Para un software que procesa demandas, contratos y estrategias de litigio, eso convierte la confidencialidad en un requisito de diseño, no en una cláusula de los términos y condiciones. Si buscás las preguntas para evaluar cualquier herramienta, las reunimos en Secreto profesional e IA. Acá contamos el porqué de nuestras respuestas.

La regla de diseño es una sola: que la confidencialidad no dependa de que todo salga bien, sino que sobreviva a que algo salga mal.

Empezar por lo que puede fallar

En seguridad informática, esta forma de trabajar se llama modelo de amenazas: antes de elegir una protección, se enumera qué puede salir mal y qué quedaría expuesto en cada caso. Para un servicio que guarda material de clientes, hay cuatro escenarios que no se pueden descartar:

  • una copia de la base de datos que termina donde no debe;
  • un error de programación que hace que una consulta devuelva registros de otra persona;
  • un teléfono o una notebook que se pierde con la sesión abierta;
  • un proveedor externo que procesa documentos del estudio.

Ninguno es exótico. Por eso cada uno tiene su respuesta en el diseño, y no en la buena suerte.

Si se filtra una copia: cifrado, con la clave afuera

Las conversaciones con el Asistente se guardan cifradas con AES-256-GCM, y la clave que las descifra vive fuera de la base de datos. La segunda mitad de esa frase es la que importa. Cifrar y guardar la clave en la misma base es como dejar la llave colgada al lado de la cerradura: quien se lleva una copia se lleva las dos. Con la clave en otro lugar, una copia de la base, por sí sola, no alcanza para leer las conversaciones.

El modo también está elegido por una razón. GCM es un cifrado autenticado: además de ocultar el contenido, detecta si alguien lo alteró, y en ese caso el descifrado falla en lugar de devolver un texto adulterado.

Si falla el código: la regla vive en la base

En muchas aplicaciones, la separación entre usuarios depende de que cada consulta del código incluya el filtro correcto. Alcanza con que una lo olvide para que aparezcan registros ajenos. Por eso en Clausul la separación la aplica la propia base de datos: todas sus tablas tienen seguridad a nivel de fila. No depende solo de que el código de la aplicación filtre bien; es una restricción de la base, y un usuario no puede leer los registros de otro porque la consulta, directamente, no los devuelve.

La excepción es deliberada: lo que compartís en un Espacio de Trabajo, sea una biblioteca, una tabla o un documento, lo ven los miembros de ese espacio. Compartir es una decisión tuya, no un efecto colateral.

Si se pierde un dispositivo: sesiones que se cierran a distancia

Una sesión abierta evita que tengas que ingresar tu contraseña cada vez que abrís la aplicación. El costo de esa comodidad es que un teléfono perdido sigue teniendo acceso. La respuesta es poder cortarlo desde otro lugar: desde tu cuenta cerrás la sesión en todos los dispositivos con un clic, y en unos minutos quedan todas cerradas.

Si interviene un tercero: cero retención al indexar la biblioteca

La biblioteca es donde más material del estudio se junta: los modelos, escritos, fallos y contratos que subís para usar como fuente del Asistente. Para que se pueda buscar en ellos, esos archivos tienen que indexarse, y por eso ahí pusimos la exigencia más alta: los archivos de tu biblioteca se indexan con proveedores de cero retención de datos. La garantía se refiere a esa indexación, y la decimos así, sin extenderla al resto del servicio.

Lo que el diseño no reemplaza

Ninguna de estas decisiones reemplaza las prácticas del estudio: qué se sube, con qué cuentas, quién tiene acceso a qué. Para ordenarlas, escribimos cómo incorporar IA en un estudio jurídico sin perder el control. Tampoco declaramos certificaciones de terceros; lo que sí hacemos es explicar cada mecanismo.

El detalle completo, capa por capa, está en la página de seguridad. Y si tu estudio necesita revisarlo con su equipo de sistemas, escribinos a contacto@clausul.com.ar y lo repasamos juntos.

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